¿Preparados para Biutiful? Otra obra maestra de González Iñárritu


Muchos ríos de tinta han corrido acerca de “Biutiful desde que Alejandro González Iñárritu, su director, anunciara el comienzo del rodaje de su nuevo trabajo con Javier Bardem en el papel principal. Hace ya más de dos años de ello y entonces los medios de comunicación cubrieron la noticia sin dejar apenas lugar para la imaginación.

Después de que muchos ya pudieran disfrutar (o sufrir) al verla, bien sea en pases de prensa, bien en festivales de cine, por fin ha llegado la hora de su estreno para el resto de los mortales.

Antes de asistir a la sala de cine donde se proyectaba evité leer cualquier artículo relacionado con la temática del film. No pude evitar conocer que muchos de nuestros críticos la han tildado de “explotación de dolor ajeno”, “desmesurada y efectista”, “falta de credibilidad” y otras alusiones que animaban a la crítica negativa, aunque todos coincidían en un impresionante trabajo de Javier Bardem y de nuevo una interpretación galáctica.

Pero “no solo de Bardem vive Biutiful“. Aunque no se puede negar que el actor se deja el alma construyendo a ese “Uxbal”, personaje que González Iñárritu creó pensando exclusivamente en él, sería totalmente injusto dejar de lado al resto de los actores que consiguen con sus más que dignas interpretaciones una película inmensa, al menos según la opinión de la que ésto escribe.

Quizás no pueda ser imparcial cuando en pantalla coinciden de repente Eduard Fernández, Karra Elejalde y Javier Bardem. Mi debilidad hacia Elejalde viene de muchos años atrás: sus brutales interpretaciones en películas como “Vacas”, “La madre muerta”, “Salto al vacío”, “Tierra” y otros títulos de los años noventa lo elevaron ante mis ojos a la categoría de magistral. Aunque en “Biutiful” aparece en un pequeño papel, espero de corazón que venga para quedarse.
Mi actor favorito en el panorama nacional, sin duda.

Eduard Fernández consigue, como es habitual en él, que el personaje principal brille con más fuerza si cabe. Versátil, creíble y profesional como siempre. Ochandiano con su papel de policía corrupto, sigue reivindicando un hueco merecido en proyectos de envergadura.
Maricel Alvarez no defrauda en su papel de madre trastornada y difícil, pero sobre todo me quedo con la canaria Ana Wagener, que comparte con Bardem, en mi opinión, las escenas más bonitas y sinceras del film.

Este es el primer proyecto de González Iñárritu sin su habitual guionista Guillermo Arriaga. La cosa no debió acabar bien entre ambos y en “Biutiful” el propio director firma el guión a partir de una idea propia.
El grueso de la crítica echa en falta a Arriaga y carga contra el film sin despeinarse. Por mi parte diré que bajo mi punto de vista este es el mejor trabajo del director mejicano hasta el momento. Personalmente “Biutiful” consiguió conmoverme y hacerme pensar. Después de varios días sus potentes imágenes vuelven a mi mente.
El director y su equipo consiguen transformar la fealdad en algo poético y curiosamente aunque parezca imposible, no estamos ante una película con la violencia de otras de similar temática, sin que por ello su estética deje de ser cruda, sucia e incómoda.

Leo en la prensa y en la red comentarios que hablan de drama excesivo, poco creíble, exageración de la miseria y manipulación de la misma con el fin de conseguir la lágrima fácil. Sinceramente, no estoy de acuerdo. Nada de lo que aparece en “Biutiful” me parece exagerado si echamos un vistazo a nuestro alrededor en profundidad.
Descubrir a estas alturas que el ser humano no es bueno ni malo por naturaleza no es nada nuevo, nos conviene recordar que todos luchamos por nuestra supervivencia vengamos de donde vengamos. Somos los hijos de los cazadores que lograron mantenerse vivos y en ocasiones pensamos que nuestra culpabilidad nos hace mejores que el resto, pero es una falsa sensación que necesitamos para poder dormir con algo de tranquilidad.

También resulta curioso encontrarnos con la cara de la Barcelona menos “bonita”, la de los inmigrantes ilegales, la de la huída ante la policia, aquella que suele pasar desapercibida a los turistas, la alejada de los edificios modernistas y de la vanguardia cultural. Observo que Bardem ha compensado la balanza respecto a su interpretación en “Vicky Cristina Barcelona”, donde nos presentaba una ciudad Condal colorista, burguesa y amable. Con esto ha completado las dos caras de la moneda.

Personalmente no recomendaré esta película fervientemente a nadie porque reconozco que no va a resultar grata para muchos, pero me encantaría que los que decidieran acercarse a verla lo hagan sin falsas expectativas, ni ideas preconcebidas.

De cualquier forma una cosa es segura, la experiencia de su visionado no te dejará indiferente.

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